“I know times are getting hard
but just believe me girl
someday I’ll pay the bills with this guitar
we'll have it good
we'll have the life we knew we would..”
Aquella canción, pasé tarareando los primeros meses. Los primeros de relación con él. Me hacia escucharla siempre. Me la traducía. Me hacía saber que siempre estaría ahí. Que no había problema. Que la distancia la acortaríamos. Me prometió que siempre estaríamos juntos. Siempre éramos dos. Para pasar los ratos maravillosos que pasábamos. Comiendo, durmiendo, echándonos crema a las manos, llenando tinas de agua, peleando y riéndonos de la gente. Riéndonos de todo lo que no éramos nosotros. Haciendo nuestra burbuja, donde cabíamos los dos. Y así pasaban los días, los meses, los años. Íbamos queriéndonos mas y haciendo cosas mas grandes. Nos escapábamos unos días lejos de todos y todo. Solamente el y yo. Nos envolvíamos de risas. De comida. Hacíamos campamento de dos. Sentados bebiendo. Apagando las luces. Haciendo ruidos extraños. Mirándonos. Peleando sin razón. Dándonos la mano y siendo cómplices en nuestras travesuras. Éramos una especie de compañeros incondicionales que a veces, también, hacían desunión.
Tres años después. Sentada. Lejos, muy lejos de él. La escucho de nuevo. Tarareo con los labios la melodía. Recapacito con la letra. Me dejo influenciar por la música. Sonrió. Suspiro. Y es increíble darse cuenta que parte de aquella canción, la menos pensada, iba cumplirse en algún momento de la vida. Y hoy la escucho con más ganas, con más cariño. Pensando en que ella pronto estará aquí, con nosotros. Para hacernos feliz. Para recordarnos que construimos la historia más genial del mundo. Y esa historia, es ella. Y ella, solo nos pertenece a los dos.
Hola, el grupo voces de papel está organizando la creación de una revista cultural, si estás interesada en participar comunícate a: vocesdepapel@hotmail.es
ResponderEliminarRecién acabo de leer el mensaje. Envié un email al correo propuesto. Gracias!
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