Siempre que termino de ver las noticas me termino sintiendo así, frustrada, impotente, cansada, agobiada, triste, con cólera y a veces feliz por alguna u otra cosa. Si no violaron, mataron. Si no mataron, robaron. Si no robaron, pagaron. Si no pagaron, secuestraron. Si no secuestraron, extorsionaron. Y así, podría seguir todo un día. Lo que asusta es que antes era una que otra noticia de alguna conducta delictiva pero ahora todos los reportajes y noticias traen de por si injusticia, arbitrariedad, temores, muertes…
Muertes. Hablamos de la muerte como algo que nunca nos fuera ocurrir, visión lejana, futurista. Aludimos a los “muertos” como una especie fantasiosa, inexistentes, ya no están más. Los aludimos como un genero extraño, los vemos como el grupo al que ordinariamente van perteneciendo muchos sin pensar que podemos estar en ese paquetón que se lleva la otra cara de la vida todos los días, en todo momento.
En mis ratos de filosofía momentánea comencé a darme cuenta que todas las personas estamos viendo la vida de una forma distinta, estamos perdiendo su esencia, nos estamos desencaminando, nos estamos quedando dormidos antes de tiempo.
La vida, la vida gloriosa, la vida penosa, como sea pero es la vida. Una realidad, un momento conformado por años, meses, días o quizá horas. La vida es un cuento, un relato, una transición, un instante, un respiro o quizá dos. La vida si es mía y tu vida si es tuya. La vida es de nosotros, vivimos en la misma casa, pertenecemos a un mismo origen. Todos, absolutamente todos.
Pienso pues, que la vida es una realidad como fuera, bonita o fea, rica o pobre, feliz o triste. No dejará de ser la vida, no dejara de ser la esencia de nuestra existencia. No dejará de serlo.
El que estemos aquí es algo misterioso, algo increíble, algo inexplicable. Cada uno aporta sus creencias, la fe que tiene dependiendo de donde proviene. Yo si pienso que estamos aquí por cuestiones de Dios, pienso que él nos mando y seguiré pensando que hay algo mas en todo esto. Algo que no podemos descifrar porque estamos ocupados en la lucha constante entre nosotros mismos, en nuestra propia destrucción. Algo que no podremos explicar por estar acabando con nuestra existencia cuando ni siquiera descubrimos el motivo o la esencia de la misma. Y nos importa un carajo, se sigue mintiendo, robando, matando, secuestrando, violando, etc, etc etc.
Me molesta, me fastidia, me enoja pensar que las generaciones que vienen al mundo tienen que vivir lo que nosotros dejamos. Tienen que reparar nuestros errores, tienen que surgir de nuevo o en el peor e los casos, volver a comenzar.. Si, es verdad. Más aun en civilizaciones como las nuestra que cuando avanzamos un paso hacemos como el caracol, retrocedemos dos.
Y me parece algo estúpido por no comenzar a concientizarnos de que estamos acá y punto. Que esta es nuestra realidad, nadie nos pregunto si queríamos venir o no al mundo, nadie nos dijo en qué país queríamos nacer, nadie nos dijo que nacionalidad queríamos tener, nadie nos pregunto si queríamos carne o pescado, nadie nos dio opción a elegir… solo vinimos y estamos aquí, mas separados que juntos al parecer.
Y estamos aquí, ocupando un lugar en lo que nosotros llamamos “tierra”. Llegamos por el motivo que fuese, pero aquí estamos. Aquí estoy yo escribiendo, allá estas tu leyendo. Otro trabajando, otro comiendo, otro riendo, otro llorando, otro muriendo, otro naciendo. Y así, pasan las cosas de ser percibidas, dejamos de tomar importancia a lo valioso que es, a la oportunidad que tenemos.
Hoy, cuando me desperté me di cuenta que la vida es corta, que los momentos se achican o se agrandan dependiendo de nuestro deseo, de nuestras ganas. Me di cuenta que debo aprovechar cada segundo, cada minuto, cada instante porque no se volverá a repetir. Algún día dejaré de existir y no puedo seguir viviendo como si esto durara para siempre. Debo buscar la inclinación más pasional, mi opción más interesante, el sentimiento más profundo y ponerlo en marcha.
No hay comentarios:
Publicar un comentario